lunes, 3 de noviembre de 2014

El fallo renal y el diálisis

Cuando los riñones fallan u ocurre insuficiencia renal, es necesario un tratamiento para sustituir el trabajo que ellos hacían. A menos que se realice un trasplante de riñón, necesitará de un tratamiento llamado diálisis. El diálisis es el resultado final para personas que han perdido sus funciones renales, ya sea por una infección o por algún otro factor que no se haya determinado. Esto es un procedimiento extremadamente necesario para este tipo de personas. Sin el mismo, la persona moriría irremediablemente.


¿Qué es el diálisis?
El diálisis es el procedimiento utilizado para filtrar artificialmente la sangre con el propósito de extraer los desechos peligrosos o elementos tóxicos del cuerpo, además del exceso de sal y agua. El diálisis no solo es utilizado en personas que padecen de insuficiencia renal, sino que también puede utilizarse para eliminar, de manera más rápida, drogas o sustancias tóxicas en situaciones agudas. Este proceso debe realizarse en un cuarto higiénico para evitar el riesgo de contraer alguna infección en la sangre durante el proceso.

Existen dos tipos principales de diálisis: hemodiálisis y diálisis peritoneal. La hemodiálisis se logra con un aparato. La diálisis peritoneal usa la membrana que recubre el abdomen, llamada membrana peritoneal, para filtrar la sangre. En este artículo solo hablaremos de la hemodiálisis.

Hemodiálisis
En la hemodiálisis la sangre del paciente es impulsada externamente a través de un dispositivo filtrante (el dializador) y una vez depurada, restituida al sistema vascular. Se trata de un procedimiento de circulación extracorpórea a través de este filtro, impulsado y controlado por un equipo especial. El dispositivo filtrante comprende un manojo de pequeñísimos tubos de espesor similar al cabello humano (tubos capilares), por cuyo interior circula la sangre. La pared de estos tubos es una delgada membrana filtrante sintética, cuya estructura posee diminutos poros que permiten el paso de las toxinas y agua en exceso, sin permitir la pérdida de proteínas y componentes vitales de la sangre. Por el exterior de estos tubos circula una solución de sales en agua que remueven el material filtrado y contribuyen a equilibrar el balance iónico del paciente.

Proceso de purificación de la sangre por diálisis
El procedimiento se realiza mediante el “equipo de diálisis”, máquina que comprende una bomba impulsora de la sangre y dispositivos de programación, monitoreo y control que permiten fijar los parámetros del tratamiento con la confiabilidad y seguridad requeridas. Durante el tratamiento se administra la medicación necesaria, como por ejemplo la heparina que evita la coagulación de la sangre cuando entra en contacto con todos estos elementos del circuito, que son extraños al cuerpo.

¿Cuáles son las causas para el diálisis?
La enfermedad renal, que es la causante de que una persona tenga que someterse al diálisis puede ser consecuencia de muchas causas diferentes. Varios tipos de infecciones del tejido renal (glomerulonefritis) pueden dejar secuelas irreversibles que han de afectar su funcionamiento normal. También, la elevada presión arterial en forma persistente (hipertensión) puede causar un profundo daño del riñón. La diabetes, en estadios avanzados, es causa frecuente de la enfermedad renal. El consumo excesivo de algunos medicamentos también puede ser causante de una disminución gradual de la función renal. Existen asimismo causas de origen congénito o hereditarias de enfermedad renal, tales como la enfermedad poliquística del riñón y anormalidades de las vías urinarias.

¿Cuáles son los signos y síntomas?
En la mayoría de los casos la enfermedad del riñón se desarrolla en forma oculta y silenciosa, y los efectos pueden no percibirse durante años. En las etapas iniciales, es posible que no haya ningún síntoma. Como consecuencia de ello, muchos pacientes con enfermedad renal no consultan a un nefrólogo hasta encontrarse en estadios avanzados de la enfermedad.

Manifestación de síntomas
La enfermedad renal crónica ocasiona que los líquidos y productos de desecho del cuerpo se acumulen, por lo que esta condición afecta a la mayoría de las funciones y de los sistemas corporales. Puede afectar la vitamina D, el control de la presión arterial, la formación de glóbulos rojos y los huesos.

Aunque éste es un padecimiento que se presenta de forma lenta y silenciosa, puede presentar los siguientes síntomas: inapetencia, sensación de malestar general y fatiga, dolor de cabeza, picazón generalizada (prurito) y resequedad de la piel, náuseas, pérdida de peso sin proponérselo. Otros síntomas que se pueden presentar, especialmente si la función renal ha empeorado, son: dolor óseo, síntomas del sistema nervioso y del cerebro, somnolencia y confusión, problemas para concentrarse o pensar, entumecimiento en las manos, los pies u otras áreas, fasciculaciones musculares o calambres, mal aliento, susceptibilidad a hematomas, sangrado o sangre en las heces fecales, sed excesiva, hipos frecuentes, hinchazón de pies y manos (edema), vómitos (típicamente en la mañana).

Tratamientos y prevención
Cuando el paciente ha presentado daño renal, los tratamientos disponibles para manejar la enfermedad son el trasplante de riñón o el diálisis. Si el daño renal no se ha presentado completamente, se pueden hacer o tomar en cuenta algunas medidas para evitar el daño a los riñones. Algunas de estas medidas son: controlar la presión arterial, no fumar, consumir comidas bajas en grasa y colesterol, hacer ejercicio regular, mantener el azúcar en la sangre bajo control, evitar ingerir demasiada sal o potasio.

Proceso de diálisis
Paciente en diálisis
El proceso comienza con la preparación del paciente para el diálisis. El paciente se pesa bajo control del personal de la unidad. Se controla la presión arterial, el pulso y la temperatura corporal. Se debe colocar al paciente en posición cómoda y conectarlo con técnicas asépticas. Luego de terminado el proceso se debe proceder a la curación, con uso de mascarillas, guantes y campos estéril, usar antiséptico local. Se debe realizar una curación en cada sesión de hemodiálisis. Aspirar cada rama del catéter. Al término de la sesión heparinizar cada rama del catéter, sellarla con tapón estéril y cubrirlas con gasa estéril.

La educación es importante, debe informarse de su condición, de su tratamiento y de los cuidados que debe tener. Debe mantener una buena higiene, proteger el catéter al bañarse, prevenir movimiento o retiro accidental del catéter y evitar actividad física. El diálisis es un procedimiento que da vida, necesario para mantener un nivel de vida adecuado, por lo que conocer las implicaciones de este procedimiento es importante.

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