miércoles, 21 de enero de 2015

La tumba del magnífico rey Herodes

El arqueólogo israelí Ehud Netzer y otros colegas buscaron durante más de 50 años la tumba del Herodes auténtico, del que fue verdaderamente y no del que habla la historia como un asesino de niños. Netzer excavó muchos de los principales sitios herodianos de toda Tierra Santa; y encontró que Herodión fue el único al que impuso su nombre y donde halló su última morada en un digno mausoleo. La ubicación exacta de la tumba de Herodes permaneció en el misterio durante casi dos milenios hasta que, en abril de 2007, Netzer y sus colegas de la Universidad Hebrea de Jerusalén desenterraron el sepulcro en la ladera superior de Herodión. Este hallazgo arrojó nueva luz sobre Herodes y proporcionó nuevas pruebas del odio que despertaba en sus contemporáneos, también derivó en un incidente político cuando los palestinos reclamaron la propiedad de los artefactos desenterrados y los colonos judíos respondieron con el argumento de que la presencia de la tumba consolidaba su pretensión sobre la Margen Occidental. La arqueología en Tierra Santa puede contener tantos elementos políticos como una monarquía.

Arqueólogo israelí Ehud Netzer 
Herodión
El trabajo de Netzer en Herodión ha estado sometido a los vaivenes de la política, la violencia y la guerra. Su primer encuentro con Herodes ocurrió en 1963, cuando inició un proyecto de tres años como arquitecto del equipo que realizó las señeras excavaciones de Masada, conjunto fortificado que construyó el rey en lo alto de una cumbre amesetada que domina el Mar Muerto. En 1967, cuando la Guerra de los Seis Días y la consiguiente ocupación israelí de la Margen Occidental permitieron que los arqueólogos judíos tuvieran acceso a sitios herodianos, Netzer inició excavaciones en dos de los más ricos, Jericó y Herodión y, posteriormente, en varios más. “Encontré numerosos diseños y soluciones arquitectónicas tan peculiares que, poco a poco, llegué a la conclusión de que todos fueron producto de un mismo intelecto; de que Herodes había desarrollado una profunda comprensión de la arquitectura y la planificación urbana, y participó activamente en la construcción de muchos de sus edificios”.

Las ruinas de Herodión
Herodión consiste de dos sectores principales: la ciudad de parques conocida como Herodión Bajo, que abarcaba las faldas y laderas de la colina y que, en la época de su edificación, debió ser el complejo de villas más grande del mundo romano; y la imponente fortaleza palatina de Herodión Alto, que coronaba la colina y cuya gigantesca Torre Oriental, convertida en ruinas desde hace mucho, se elevaba cinco pisos para dominar el panorama.



Herodes 
Herodes
Herodes fue un rey que se esforzó en reconciliar las demandas de sus benefactores con las de sus súbditos judíos, quienes protegían celosamente su independencia política y religiosa, aquel rey de Judea que transformó su reino en un majestuoso lugar rodeado de palacios de placer, refrescantes piscinas y jardines escalonados. Fue un gobernante sagaz y generoso, y uno de los constructores más imaginativos y energéticos del mundo antiguo, pero hoy es mejor recordado como un genocida ya que ordenó la masacre de todo infante varón de Belén en su fallido intento de acabar con un recién nacido que las profecías anunciaban como Rey de los Judíos, Jesús. Herodes fusionó creatividad con crueldad, armonía con caos, de maneras inconcebibles para la imaginación moderna.

Herodes fue un magnífico rey, brillante arquitecto o mente creativa, que a pesar de su intelecto no tuvo una vida feliz por su obsesión de que lo querían destruir. Tomó decisiones equivocadas, pero eso no quita que haya sido unos de los reyes más sobresalientes de la historia antigua.

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