domingo, 2 de junio de 2013

Perdiendo nuestras selvas tropicales

La Amazonia es el último bastión ecológico de nuestro planeta, localizado en la selva tropical sudamericana. Al igual que otras regiones selváticas, como las encontradas en el África ecuatorial y el sudeste asiático, la Amazonia es el hábitat de innumerables especies de plantas y animales. Se entiende que la mitad de las especies terrestres viven en las selvas. Estas regiones, cuando están intactas, pueden producir la mitad de la lluvia que necesitan para mantenerse vivas gracias a la humedad que liberan y que sube a la atmósfera. Desafortunadamente el hombre las está destruyendo, poniendo en peligro el futuro de la humanidad y del planeta en general.

La globalización y la deforestación
Tala, quema y deforestación
La globalización de la economía y las leyes del mercado han hecho que las selvas tropicales sigan un acelerado rumbo hacia la deforestación. La tala de árboles para la venta de maderas, incluyendo las maderas finas como la caoba, y el robo de terreno para la construcción, mediante la quema de tierras, está arrasando con estos bosques tropicales que son tan importantes para nuestro planeta. Los terrenos usados para la ganadería y la minería a cielo abierto, también están matando a miles de seres vivos y afectando nuestra atmósfera. Como consecuencia de esto, se están produciendo más gases invernadero que afectan la capa de ozono, provocando un aumento en el calentamiento global. Gracias a esto, Brasil se ha convertido en el país que más produce este tipo de gases que afectan nuestro ambiente.

Las zonas verdes muestran las selvas tropicales

Las selvas tropicales se están deforestando a una velocidad acelerada, se estima que aproximadamente unos 70 millones de acres desaparecen cada año, a pesar de los esfuerzos de los defensores de la selva. Lamentablemente esta destrucción no se puede reponer tan fácilmente. Lo que se destruye en par de años ha tardado cientos o miles de años en formarse. A esta velocidad de destrucción, se calcula que para el año 2035 no quedarán selvas que proteger. Esta lucha ha provocado incontables víctimas. En los últimos tres decenios han fallecido cientos de personas a causa de los conflictos territoriales. Actualmente los productores agrícolas se han unido a los taladores y ganaderos para adquirir grandes territorios, acelerando así, la destrucción de las zonas selváticas.

Los gobiernos no han podido frenar esta situación, ya sea por falta de recursos o por la corrupción que impera, pero la violencia, las armas, las máquinas excavadoras están imponiéndose en la selva tropical. La deforestación que ha ocurrido en los últimos 45 años, ha sido superior a la ocurrida en los últimos 500 años.

El hombre y la selva
El futuro del ser humano depende del mantenimiento de las selvas. Ellas nos proveen de alimentos y medicamentos, ya que muchos de ellos provienen de plantas medicinales. Pero el papel más importante que juegan las selvas es el intercambio de gases (oxígeno y dióxido de carbono), proceso decisivo para la atmósfera y nuestra supervivencia. Las selvas también ayudan a regular los vientos y las precipitaciones, por lo que el daño a las mismas provocaría graves problemas meteorológicos. La quema indiscriminada está produciendo millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que contribuirá al calentamiento global.

Diversidad animal que puede verse afectada
por la pérdida de los habitats selváticos.
Esto ha causado inquietud en los científicos que temen que si ocurriera una deforestación de un 20% más en los próximos dos decenios, desencadenaría un deterioro del sistema ecológico y eventualmente su destrucción y la extinción de muchas especies de plantas y animales que dependen de este hábitat para vivir. La destrucción de la selva provocaría que disminuyera la humedad en el área, disminuyendo así la cantidad de precipitación de lluvia, por consiguiente, esto provocaría sequías que traerían fuegos que podrían arrasar con los bosques. Por otro lado, la sequía haría que los niveles de los ríos disminuya, afectando a las comunidades que dependen de ellos. Esta alteración ecológica también podría traer inundaciones, ya que no habría vegetación suficiente para retener parte del agua de las precipitaciones.

Cuidemos nuestro planeta
Selva tropical
Este es un problema que nos concierne a todos los pobladores del mundo. Es importante concientizar y establecer campañas educativas para que las personas entiendan el daño que le hacen a las selvas tropicales de todo nuestro planeta. Si no las protegemos ahora, cuando lleguemos a crear conciencia de la situación que hemos creado con nuestra ignorancia, falta de interés o simplemente por intereses económicos, tal vez sea demasiado tarde para hacer algo.

Debemos cuidar a nuestro planeta, porque es el único que tenemos. 

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