jueves, 24 de noviembre de 2011

Día de dar gracias

El día de Acción de Gracias es un día tradicional surgido en los Estados Unidos. Este día está relacionado a la llegada de colonos ingleses al Nuevo Mundo. Cuando llegan los primeros colonizadores en noviembre del 1620, en lo que actualmente es Massachusetts, fue en época de frío, un invierno crudo se acercaba y no estaban preparados para ello. La mitad de los colonos murió y el resto sobrevivió gracias a la ayuda de los indios nativos del lugar. Un año más tarde, cuando ya estaban mejor establecidos y habiendo logrado sus primeras cosechas, el gobernador proclamó un “día para dar gracias a Dios” y compartir ese agradecimiento con los indios que les salvaron la vida.

En algunos países, Estados Unidos, Puerto Rico y Canadá, se ha vuelto una tradición celebrar el Día de Acción de Gracias. Este es un día de reunión familiar. En el mismo se comparte una cena con el pavo como plato principal y otros alimentos de acuerdo a la tradición del lugar. Al inicio de la cena se hace una oración dando gracias por las bendiciones obtenidas, por todas las cosas buenas que han llegado a nuestra vida y por lo afortunados que somos. Pero creo también que debemos dar gracias por las cosas que no necesitamos en nuestra vida.

No necesitamos
No necesitamos tener que cruzar un río crecido, como lo hacen estos niños vietnamitas para llegar a su escuela. Esto ocurre en el distrito de Minh Hoa, en la provincia de Quang Binh. Todos los pobladores del lugar tienen que hacer lo mismo para llegar al otro pueblo, ya que las autoridades dicen no tener el dinero suficiente para construir un puente. Mientras tanto, los niños con tal de tener la oportunidad de una educación arriesgan su vida.


No necesitamos tener que tomar la decisión de abandonar a un hijo para salvar a otro. Este fue el caso de una mujer somalí llamada Wardo Mohamud Yusuf, de 29 años, que llevaba dos semanas caminando hacia Kenia (Africa) huyendo de la hambruna de su país. Llevaba con ella a sus dos hijos, uno de 4 años y el otro de 12 meses. En el camino su hijo de 4 años se desmayó, trato de reanimarlo con la poca agua que tenía, pidió ayuda a otros que como ella estaban en la misma situación, pero no logró nada. Su hijo quedó atrás, sin oportunidad de sobrevivir. Ella tomó la triste decisión de seguir adelante y salvar a su otro hijo. Nadie debería sentir esta impotencia; nadie debería tener que tomar una decisión como esa; nadie en este mundo, con los avances tecnológicos que tenemos, debería estar pasando por esto. Porque así como Wardo Mohamud Yusuf hay miles de personas que sufren lo mismo.


No necesitamos descuartizar a un elefante para poder comer. En Zimbawe el hambre también está matando a la gente. En el Parque Nacional de Gonarezhou, cuando los aldeanos se enteraron de que recién había muerto un elefente, llegaron por decenas con cuchillos, hachas, machetes o cualquier cosa con la que pudieran cortan un trozo del animal. Antes de las dos horas, ya del elefante solo quedaba el esqueleto, de un animal de unas 6 toneladas de peso. A las 24 horas, el único rastro del animal era una mancha de sangre, ya que hasta los huesos se llevaron para preparar sopas con ellos.




No necesitamos perder a un ser amado para darnos cuenta de lo mucho que lo amamos. Ese es el caso de mucha gente, pierden al amor de su vida, a ese ser que es su otra mitad, su complemento. Por eso no entiendo a mucha gente, que teniendo cerca a esa persona especial, a un hijo, un padre o un amigo, prefieren decirle a través de las redes sociales (Facebook, Twitter y otros) cuanto lo aman. Lo tienes a tu lado, dale un abrazo y dile cuanto lo amas. Es un asunto entre ustedes, no entre tu y el mundo.  



Dar gracias a Dios no es cosa de un solo día, sino de todos los días, pero cuando se dé gracias, no es solo por las bendiciones que tenemos, sino por lo que no necesitamos en nuestra vida.



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