lunes, 13 de octubre de 2014

Ser antisocial puede ser un trastorno de la personalidad

Personalidad es un concepto algo abstracto. Cuando decimos: "esa persona tiene tremenda personalidad", posiblemente nos referimos a sus cualidades positivas y atractivas, pero la personalidad de un individuo va mucho más allá de eso, puede contener aspectos tanto negativos como positivos. La personalidad incluye pensamientos, sentimientos y formas de actuar de una persona. Puede estar influenciada por las experiencias desde la infancia, la crianza, la herencia y el entorno en el que se desarrolla un individuo, y también de la forma en que se maneja en su ambiente.

Problemas de comportamiento
Cuando esa personalidad está alterada por comportamientos que presentan anormalidades afectivas, emocionales o comportamentales, se puede decir que esa persona está presentando trastornos de personalidad. Uno de éstos es el trastorno antisocial. Este trastorno se caracteriza por un patrón de comportamiento en el que se violan las normas sociales. Esta sociopatía es de índole psíquico, donde se manifiesta la pérdida total de la noción de que las normas sociales, los derechos individuales, así como las leyes que nos rigen, tienen un propósito en nuestra sociedad, mantener el orden y la civilidad.

Síntomas o manifestaciones

Aislamiento social
Debido a las características de este trastorno, es necesario diagnosticarlo después de los 18 años, esto debido a que puede confundirse con los patrones normales de la adolescencia rebelde. Aunque ya los síntomas pueden verse reflejados desde esta época del desarrollo del joven. Este trastorno se caracteriza por falta de empatía, autoestima distorcionada, falta de remordimientos, deshumanización de la víctima. También puede presentar irresponsabilidad, despreocupación por las consecuencias de sus actos, búsqueda de sensaciones nuevas que pueden llegar a ser extremas. Pueden llegar a ser megalómanos, egocéntricos, hedonistas, con altos niveles de impulsividad y gusta de experimentar tener el control y el poder. Puede aislarse de los demás, llegando a ser antisocial, evitando o evadiendo las relaciones con los demás. Como secuela de este comportamiento puede enfrentarse a críticas, rechazos o desprecio por parte de los individuos que le rodean, trayendo como consecuencia más aislamiento y frustración, llevando al individuo a crear su propio mundo de fantasía.

Causas, incidencias y factores de riesgo

Maltrato infantil: desencadenante de trastornos
Como muchos otros trastornos mentales, el trastorno de personalidad antisocial tiene causas desconocidas, aunque para muchos investigadores, se cree que factores genéticos, además del maltrato que un niño puede recibir en su etapa infantil, puede contribuir al desarrollo de este trastorno. Los individuos pueden tener más riesgos de ser patológicamente antisociales cuando alguno de sus padres es antisocial o es alcohólico. Aunque este trastorno no distingue género, la incidencia tiende a ser mayor en los hombres que en las mujeres. Un factor que se ha relacionado al desarrollo de una personalidad antisocial es la de aquel niño que es cruel con los animales y gusta de crear incendios.

Tratamiento
La conducta delictiva puede propiciar
un tratamiento obligado por la ley
Para que sea eficaz este tratamiento, es necesario que el individuo acepte que padece un trastorno de personalidad. En la mayoría de los casos es necesario que el individuo reciba un estímulo externo. Este estímulo puede darse cuando por alguna situación familiar se vea en la obligación de hacerlo, también hay circunstancias en que la ley le obliga por su conducta delictiva.

El problema con este trastorno de la personalidad es que puede agravarse por falta de atención. Ocurre comúnmente que las personas con síndrome antisocial recurren al consumo de drogas y alcohol, lo que dificulta el tratamiento, aunque muchos tipos de terapia pueden ayudar a mejorar la enfermedad. Existen varias terapias que pueden ser efectivas en el tratamiento de esta condición o trastorno. Una de ellas es la terapia de grupo que puede ayudarle a interactuar con otros sin sentirse amenazado, por lo que no tiene que interactuar con violencia o menosprecio.

Terapia grupal juvenil
En este tratamiento se puede utilizar el Modelo de Fortalezas, que es un conjunto de principios y guías para el apoderamiento del individuo en la participación de la toma de decisiones y acciones que definen la vida propia. La utilización de este modelo le permite descubrir y utilizar recursos y herramientas dentro o alrededor de uno mismo, permitiendo incrementar las fortalezas, talentos, capacidades, recursos y cualquier otro medio para el logro de las metas y de los objetivos que pueda trazarse en la vida. Con este modelo se capacita al individuo a entender que las experiencias, negativas o positivas, pueden ser un recurso que le ayudará en su crecimiento personal y debe tomarlo como un aprendizaje. Esto le permitirá tener una mejor calidad de vida en sus propios términos.

Además de la terapia grupal se puede utilizar la terapia de comportamiento cognitivo y la terapia de modificación de conducta. Con éstas se persigue alterar los patrones problemáticos de pensamiento, estimulando así los comportamientos positivos en sociedad, necesarios para una buena interacción entre los individuos. Mientras la terapia farmacológica, aunque no es una cura para el trastorno, puede combatir síntomas específicos, como la agresividad y la irritabilidad. Los “antipsicóticos” han demostrado tener éxito en el tratamiento del trastorno. Aunque el trastorno antisocial de la personalidad es una enfermedad crónica, algunos tratamientos han logrado disminuir algunos síntomas, especialmente el comportamiento criminal. Esto ha podido ser logrado con el paso del tiempo y un tratamiento adecuado.


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