domingo, 10 de marzo de 2013

Los peces: ¿cómo nadan?

El proceso de natación de los peces es tan natural que ni siquiera pensamos en él. ¿Cómo en ese medio líquido se pueden mover con tanta facilidad y gracia? Eso depende de diferentes factores. Existen peces de diferentes formas, así también existen diferentes formas de nadar.




El agua y la flotabilidad
La densidad del agua opone resistencia a lo que en ella se mueve. Los peces son más densos que el agua, por lo que tienden a hundirse. ¿Qué evita que esto ocurra? Existen peces que viven en el fondo marino, por lo que esto no representa un problema. Pero los demás que viven en otros niveles, necesitan mantenerse a flote para moverse. Algunas especies, como el tiburón (pez cartilaginoso), necesita desplazarse constantemente para mantenerse vivo. Lo que permite su flotabilidad es su hígado grasoso de gran tamaño. 

En este diagrama de la anatomía de un pez, se muestra, circulado en rojo,
la vejiga natatotia y el músculo rojo. 

Mientras otros peces, como el lucio (pez óseo), pueden permanecer inmóviles, ya que tienen una vejiga inflable o natatoria, que lo mantiene a flote. La vejiga se llena de gas y la cantidad del mismo es controlado dependiendo de las necesidades del pez en ese momento.

Formas de nadar
Identificación de las aletas de los peces.
Además de la flotabilidad, la forma de nadar de los peces está determinada por la forma de su cuerpo y las aletas de las que disponen. Mientras más hidrodinámico es el cuerpo del pez, menos resistencia le ofrece el agua para desplazarse. 

Pez espada: cuerpo hidrodinámico
Por ejemplo, el pez espada puede alcanzar una velocidad superior a las 60 millas por hora, gracias a su diseño hidrodinámico. Por el lado contrario, está el caballito de mar, que por su forma poco hidrodinámica es un nadador muy lento. Aunque puede batir su pequeña aleta dorsal unas 35 veces por segundo, la posición vertical de su cuerpo no le permite desplazarse con rapidez.
Caballito de mar mostrando su aleta dorsal.
La mayoría de los peces, para desplazarse por el agua, realizan movimientos ondulantes. Estos movimientos transmiten ondas desde la cabeza hasta la cola (aleta caudal), impulsando al pez hacia adelante, venciendo la resistencia del agua. Los peces como las mantarrayas utilizan sus amplias aletas pectorales como si fueran alas, dando la impresión de volar bajo el agua. La anguila serpentea (movimiento parecido a las serpientes) para desplazarse. Muchas especies de peces planos generan una fuerza propulsora interesante. Para lograr dicha propulsión, el pez traga agua por la boca y la expele con fuerza por las agallas.



Músculos para nadar
Mantarraya
Los peces que nadan toda su vida sin cesar, deben hacerlo para mantener sus branquias en funcionamiento. Si dejaran de nadar, podrían morir. Para lograr esta hazaña, estos peces poseen dos tipos de músculos: uno para movimientos lentos y otro para movimientos que requieran rapidez.
Tiburón
Estos músculos están localizados a los lados del pez, bajo la piel. Uno de ellos es el músculo rojo, rico en sangre. Este músculo permite al pez nadar a una velocidad constante y lenta. Esto es así, porque este músculo le suple de combustible en forma de oxígeno y grasa. Mientras el pez se alimente y respire, el combustible siempre estará disponible.

El otro músculo es el blanco, con una provisión menor de sangre y que provee al pez con glicógeno (un carbohidrato). El músculo blanco está debajo del músculo rojo y su función es proveerle al pez una enorme cantidad de fuerza cuando es necesario, como por ejemplo, cuando tiene que escapar de un peligro o cuando va a atrapar a una presa. La limitación del músculo blanco es que solo puede ser utilizado en breves estallidos. El glicógeno al descomponerse produce ácido láctico si el uso es prolongado, causando fatiga en el sistema del pez, lo que podría dejarlo vulnerable.


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